Conocer el número de personas que entra y sale de los países Europeos es importante para las políticas y para la estabilidad de los sistemas sociales. Sin embargo, los datos son incompletos y, como consecuencia, las previsiones de los flujos migratorios no resultan fiables. Los demógrafos han desarrollado un nuevo método para hacer frente a este problema, mejorando tanto la descripción como la predicción del tamaño de los flujos migratorios por sexo y edad.